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martes, 2 de julio de 2013

Nada

Como una coche sin gasolina tirado en la carretera. 
Todos los coches van pasando por delante de tus narices, y tu allí, tirado, espectador de como vas quedándote atrás del mundo. Sabiendo que cuando llegues, será quizás demasiado tarde. 
Yo soy ese coche.
Si esto fuera una película aparecería un chulazo con unas gafas de aviador y se ofrecería acompañarme a la gasolinera más cercana a por gasolina en su deportivo rojo. Pero para que nos vamos a engañar, no soy protagonista de este tipo de películas. Yo soy especialista en protagonizar películas a las que filmaffinity puntuaría con un 2. 
Así que aquí estoy, tirada, y con falta de combustible. Con ganas de volver a la carretera y revivir urgentemente. 
Y todo este desahogo he querido compartirlo aquí desde hace días, pero tenía miedo que si empezaba a escribir, no pudiera parar de llorar. Las personas que nos cuesta que nuestros sentimientos fluyan, después somos victimas de una explosión de tristeza que te puedo pillar, por ejemplo, un martes a las 3pm de la tarde. 
Yo agradezco que estos momentos siempre me encuentren sola. O con el portátil cerca para transformar mi oscuridad en palabras. 
De ese modo, duele menos sentirte parte de nada. 


lunes, 18 de marzo de 2013

Luz y amor




Odio estar triste, supongo que como todo el mundo, pero yo un poquito más si cabe, estar triste me conduce a él,aunque jamas voy a reconocerlo, mi amor propio me lo impide, y la verdad es que tengo talento para fingir que las cosas no me importan.
Una vez leí que los grandes amores de tu vida son aquellos que te cambian, si eso es así el fue el amor de mi vida. El único. 
Autodestructivo, tierno, violento, sexual, rudo, posesivo. 
Sin comerlo ni beberlo perdí la cabeza y las bragas de una forma enfermiza. Aun puedo sentir ese nudo en el estomago que sientes cuando crees que vas a morir de amor. Lo ame, lo ame como una perra, lo ame y lo sentí como si me fuera la vida en ello, lo ame sin pensar, lo ame hasta destruirme, lo ame hasta perderme, hasta hacerme pedazos. Lo ame como solo aman los locos. 
Tres años y medio después sigo sin encontrar todos aquellos pedazos, una parte de mi murió cuando nuestra historia termino. Cuando te pierdes a ti misma, tienes dos opciones, intentar recordar quien eras o ser una persona totalmente distinta. 
Yo opte por la segunda opción, y me convertí en Jones. 
De Aina, os voy a decir que aun nadie ha podido bajar la cremallera de su corazón, que sigue encasquillada en un recuerdo.
¿Sabéis que? París fue nuestra ciudad. Todos los amantes del mundo tienen un rincón, una ciudad. La nuestra fue París. 
Él significaba para mi todo lo que representa París, la ciudad de la luz, del amor. La misma luz y amor que se llevo él cuando se marcho de mi vida.  
Esta noche me iría a París. Me quedaría a vivir allí unos meses, pasearía por delante de la torrefiel hasta que amaneciera, me quedaría allí, paseando, intentando atraer toda la luz y el amor del mundo a mi vida, que esta con las ventanas bajadas y a oscuras. París seguro que sería una buena medicina. Que pena no saber francés. 
Así que por el momento me conformo con escuchar a Sabina. 
De Sabina he aprendido tres cosas; Que hay canciones que no se pueden cantar con cualquiera, que de amor saben más los borrachos. Y que los amores que matan sí que mueren, pero nos hacen inmortales. 

jueves, 14 de abril de 2011




Encontré mi identidad en el daño que me provocaste, en las heridas que pensé que cicatrizaron, y ahora me doy cuenta que jamás se cerraron, porque tú nunca te fuiste. Durante todo este tiempo me he colgado medallas de superviviente, y lucia con orgullo el saber sobreponerme al dolor, a los daños colaterales de haber sentido tanto. Y ahora me doy cuenta que tanto orgullo no implicaba una superación. No hay ninguna parte de uno mismo que podamos dejar atrás, no puedo eliminar un año de mi vida, no puedo borrar ninguna de las partes de mí en las que formaste parte, solo aprender a convivir con lo que se fue, o con lo que tendría que haberse ido. Tendría que odiarte, censurar a mi memoria que me traicione de esta manera. La realidad es que odio no poder odiarte.
Durante todo este tiempo me he mantenido ocupada, en otros labios, distintas camas.
Ahora estoy sola y no tengo ningún hombre objeto con quien matar el tiempo, y no sé si por propio aburrimiento o verdaderamente porque te echo de menos reapareces de los escombros de mi miseria emocional, cual ave fénix, para hacerme ver que ninguna actitud pre-fabricada de mujer fatal evitaran que al menos hoy vuelva a pensar en ti.


....Me apetecía decir cursiladas.